Hace poco he estado en distintas conversaciones con mujeres muy potentes que han estado llevando a cabo sus sueños y sus proyectos. Y en esto me ha quedado dando vueltas en la cabeza el por qué nos cuesta tanto silenciar nuestros pensamientos saboteadores que giran en torno al emprender, al lanzarnos en una nueva aventura, al comenzar una nueva vida, o al tomar una decisión importante, independiente de cuál sea ésta.

En este breve post quisiera hablar respecto de cómo en mi caso he logrado pausar mi ruido mental y el ruido social para emprender y cómo lo sigo haciendo en la actualidad.

Me declaro una mujer con una mente que me habla todo el día, una mente sumamente enfocada en el futuro, muy planificada y muy bien organizada. dirán, pero eso es muy bueno Karen…déjame decirte que muchas veces he declarado que estar agotada de estar conmigo misma 🙂

Haciendo un análisis de por qué funciona así mi mente, he podido identificar y aceptar que mi historia personal dicta mucho de ello y he aprendido a hacer las paces con mi pasado y dar las gracias, pues si no hubiese sido así, otro gallo cantaría.

Cuando tomé seriamente la decisión de emprender, vinieron muchos miedos, principalmente miedos que giraron en torno a lo económico, pues mi infancia no fue fácil desde este punto de vista, mi historia era más bien de donde nunca había dinero y así una serie de cosas. Entonces, enfrentarme en ese momento de tener un buen sueldo, el que me permitía viajar, comer donde quisiera, comprar lo que se antojara, etc. y pasar a un estado en que ya no tendría esas comodidades, wow, no fue nada fácil.

El ruido mental que sostuve por muchos meses fue el de que no lo lograría, de que eso de emprender era para otras personas pero no para mí, que cómo podía ser tan loca de querer dejar un trabajo estable a cambio de una apuesta y así…es posible que me entiendas si has pasado por esto también 😀

Entonces, te cuento que me ayudó a frenar un poco mi propio ruido mental

  1. Establecer en una hoja todo lo que mi actual trabajo me permitía en lo económico
  2. Al lado detallar todo aquello que esperaba que mi emprendimiento me diera en lo económico
  3. Detallar cómo me sentía en mi trabajo actual y cómo yo esperaba sentirme en mi nuevo trabajo como emprendedoras
  4. Detallar las razones del porqué yo quería emprender
  5. Detallar qué esperaba como vida ideal, familia, hijos, viajes, libertad horaria, etc.
  6. Establecer un solo objetivo claro y potente que sería mi anclaje para emprender. En mi caso fue mi hijo y pode pasar más tiempo con él.

Desde ahí hice el ejercicio de triangulación, eso quiere decir, ponía en el vértice mi anclaje (pasar más tiempo con mi hijo) y en ambas puntas una razón de emprender y una razón de quedarme donde estaba y luego ver cuál de las dos me acercaba más a mi objetivo anclaje.

Y fue así, como poco a poco mi deseo de emprender fu tomando más fuerza y confianza, y mi ruido mental también disminuyó, pues no le di cabida y lo combatí pensando lógicamente, como a mi mente le gusta ser, entonces, no tuve más remedio que rendirse a mis máximos deseos, deseos del corazón por cierto.

Con respecto al ruido social, la verdad es que soy una persona que poco le importa el qué dirán y las opiniones del resto, cuando son negativas por supuesto, pues creo que soy capaz de identificar sus miedos propios en uno y su molestia por no tener coraje suficiente de lanzarse a la vida que sueñan y la descargan en uno muchas veces. Pero en mi caso, no tuve tanto ruido social, quizá porque en Chile las personas también se guardan las opiniones para no discutir o entrar en conflicto 🙂 y por su parte, si tuve aprobaciones de amigas que creían que era muy valiente de hacerlo y me brindaron apoyo. Pero acá una vez más, es sumamente necesario tener claro NUESTRO OBJETIVO y tener un ancla que te lleve a tu objetivo cada vez que te distancias de él. Nadie dice que no escuches y nadie te dice que no te sientas afectada por lo que te dicen, pero si es importante tener claridad de quién es la persona que te lo dice y ver si esta opinión te acerca o te aleja de tu ancla, nada más. Si no te acerca dale las gracias y dite a ti misma, esto no me ayuda, así que lo dejo a un lado y continua hacia adelante.

Por último, solo puedo decirte que este camino de emprender muchas veces es solitario y no siempre color de rosas y es por eso que te invito a que me escribas, que me llames si es tu intención de conversar, pues el hablar aclara muchas veces las ideas y da luz a nuevas oportunidades y nuevas formas de ver la misma figura, pero desde otra perspectiva.

Si te gustó este post, compártelo, puede ser que alguien lo esté necesitando para impulsarse con su negocio o algún plan de vida.